Entradas

atentado-tunez

Preguntamos a Sergio Altuna, Analista Investigador, sobre el Atentado ocurrido en Tunez

ISG: En un contexto de turbulencias globales acentuado por el amenazante terrorismo yihadista, ¿qué posibilidades tenía Túnez de sufrir un atentado?

Sergio Altuna: Las posibilidades eran muy elevadas, qué duda cabe de ello. Es evidente que los focos de atención se han trasladado a zonas de conflicto, pero ello no quiere decir que no haya otros países en los que la actividad terrorista siga siendo una constante a tener en cuenta. Y lo que es más, la amenaza terrorista en Túnez es bastante más compleja de lo que pueda parecer. Por un lado, tenemos a la Brigada Oqba Ibn Nefaa –adscrita a AQMI y por consiguiente a al-Qaeda– activa en las montañas del noroeste y centro oeste del país desde hace más de dos años. Este grupo ha realizado numerosos ataques terroristas, aunque casi siempre contra objetivos militares y políticos –cabe mencionar el ataque a Henshir Talla o a Sidi Ali Ben Aoun, entre otros–. Por otro lado, y aunque sea también un fenómeno que vuele bajo la mayor parte de los radares, la ya extinta Ansar al-Sharia en Túnez –que llegó a contar con aproximadamente 20.000 militantes– ha dado a luz a una generación de base en la que poco a poco, conforme iba desapareciendo la organización tras su ilegalización, algunos de sus antiguos acólitos han ido adoptando posicionamientos más daeshianos, posiblemente debido a la carencia de un guía directo en territorio tunecino y embelesados por el atractivo y la creciente notoriedad adquirida por la organización terrorista que dirige al-Baghdadi. Este grupo, activo sobre todo en las redes sociales, podría acabar por reorganizarse, alumbrando nuevas células con posibilidad de actuar en el territorio tunecino. Además, el número de amenazas y proclamas provenientes de grupos bajo el paraguas del ISIS también ha ido en aumento –desde los guiños realizados por el propio al-Baghdadi, pasando por amenazas de yihadistas tunecinos tanto en Siria como en Irak y concluyendo con las soflamas llegadas desde territorios más cercanos como Libia– lo que nos hace pensar también que en un futuro no muy lejano podríamos encontrarnos con células del ISIS con tal. De hecho, una de las posibilidades que no es ni mucho menos descartable es que ya existan ciertas estructuras formadas o en formación dentro del país y que todavía no se hayan manifestado, bien porque no están listas o bien porque el ISIS no quiere revelar todas sus cartas para la partida en el norte de África de una sola tacada, sino buscar el momento oportuno para que su plan de expansión tenga mayor repercusión.

ISG: A pesar de ser el país en el que se comenzó con las llamadas “Primaveras Árabes”, tras la inmolación de Mohamed Bouazizi, Túnez ha sido uno de los países que ha logrado una mayor estabilidad tras el derrocamiento de Ben Ali. Sin embargo, aún es una incógnita cuál será el rumbo de esta república parlamentaria. ¿Cómo podría afectar esta acción de los radicales al rumbo político?

S.A.: La transición democrática en Túnez es una realidad más o menos bien encaminada y en ningún caso se trata de un proceso en peligro. A día de hoy todavía se trata de un Estado frágil, pero convencido de que los pasos cortos pero firmes que lleva dando desde la Revolución le llevarán a situarse como un modelo que se estudiará en el futuro. Es necesario recordar que Túnez ha llegado hasta aquí –entiéndase a disponer de un gobierno democrático y legítimo resultado de unas elecciones libres y transparentes– gracias al diálogo, a la construcción de consensos y a la tolerancia y a la madurez adquirida por la sociedad a lo largo de todo el proceso. Cabe recordar que en Túnez, guste o no, Ennahdha, el partido islamista por excelencia en el país, ha dado ejemplo en varias ocasiones: cediendo el gobierno para no hacer descarrilar al país en un primer momento y reconocer humildemente el resultado de las elecciones de finales de 2014 para posteriormente aceptar su rol como partido más importante de la oposición. Personalmente considero que estos son algunos rasgos de la bien llamada «particularidad tunecina» que hacen pensar que todo lo que se ha logrado se ha conseguido desde unas bases firmes y no puede desmantelarse fácilmente.

Además, y esto es algo palpable en el día a día, la sociedad tunecina ha ido adquiriendo madurez política a lo largo de todo el proceso. A lo largo de 2011 y hasta 2013 cada pequeño traspiés acababa desencadenando violencia –ya fuese esta verbal, física, o de otro tipo– entre los diferentes grupos sociales. Ejemplos de ello pueden la emisión en televisión de la película Persepolis, o, si queremos trasladarlo a la escena de lo político, la redacción y corrección de cada artículo controvertido de la constitución. Sin embargo, la sociedad ha ido sabiendo limar asperezas, juicio y sensatez; no resulta fácil escapar de más de 50 años de dictadura. Y la prueba –o respuesta– está más que clara: ayer por la tarde (el mismo día del atentado) las calles se llenaron de gente diciendo no al terrorismo y condenando de forma unánime y al unísono un fenómeno que no tiene cabida en el país. Por si esto fuera poco, el Parlamento tunecino, situado a escasos 50 metros del Museo del Bardo y posible objetivo principal del ataque terrorista de ayer, reanudó su sesión durante la tarde de ayer como muestra de que esta sociedad ni teme ni se detendrá frente aquellos que buscan alterar el sistema a punta de pistola.

ISG: Hay fuentes que indican que Túnez es uno de los países que más personas ha aportado a las filas yihadistas, ¿a qué se debe esta reacción de la población?

S.A.: Desde finales de verano de 2014 trabajamos con datos que indican que Túnez es el país del que más combatientes han partido a combatir en zonas de conflicto, concretamente a Siria, Irak y Libia. Los datos son sin duda sorprendentes pues Túnez dado que esta pequeña república norteafricana cuenta con apenas 11 millones de habitantes. En cualquier caso, es más que probable que las cifras se hayan quedado obsoletas, sobre todo en lo que a los combatientes que han viajado a Libia se refiere; todo hace indicar que el núcleo tunecino no solo es el mayoritario en Siria e Irak, sino que también lo es en Libia, donde además ostentarían puestos de mayor rango dentro del organigrama de Daesh.

Las causas que explican tamaño fenómeno son enormemente complejas. Históricamente ha sido un país que ha contribuido a la yihad internacional con combatientes, pero nunca había alcanzado cifras tan alarmantes. La primera causa de ello habría que buscarla en las políticas represivas puestas en práctica por el régimen de Ben Alí para con los diferentes grupos religiosos. La imposición del laicismo, las diferentes prohibiciones y detenciones arbitrarias relacionadas con la práctica normal de la religión en Túnez han tenido mucho que ver. No debemos olvidar que una de las causas principales de la radicalización es la represión ejercida sobre un pueblo. Por otro lado, la Revolución también ha tenido mucho que ver, o al menos así es como yo lo veo. Una vez el gobierno de Ben Alí hubo sido depuesto el Estado tunecino pasó inmediatamente de una posición de fuerza a una posición de fragilidad. Tras años de dictadura ninguno de los nuevos actores políticos –unos regresaban del exilio, otros acababan de salir de prisión, otros llevaban años trabajando en clandestinidad– disponía de la experiencia necesaria para gestionar el gobierno y pese a que las mejoras a lo largo de estos años han sido más que notables, tanto 2011 como 2012 estuvieron plagados de errores. En primer lugar –y este es un tema del que se ha hablado relativamente poco–, se concedió la amnistía a un buen número de presos inmediatamente después de la revolución. Entre ellos, por mencionar simplemente los más importantes, se encontraban Abu Iyadh al-Tunisi y Tareq al-Maarufi, ambos con largas condenas por causas relacionadas con el terrorismo y cuya participación directa tanto en el asesinato de Ahmed Sha Messaud un día antes del fatídico 11S como en la creación de células del Grupo Combatiente Tunecino –dependiente de al-Qaeda– en Bélgica y en Italia habida sido debidamente demostrada. Las políticas laxas y de corte integrador aplicadas por la Troika (gobierno de coalición formado por Ennahdha, el CPR y Etakattol) sobre organizaciones terroristas como Ansar al-Sharia en Túnez (fundada por los anteriormente mencionados) dibujaron un contexto muy polarizado y extremadamente complejo que durante 2 años mantuvo al país inmerso en un enorme debate identitario del que los combatientes emigrados a tierra de la yihad sean posiblemente una de las consecuencias.

Por otro lado, y este es un fenómeno del que diferentes estudios se han hecho eco, hay que tener muy en cuenta la situación particular que viven los jóvenes en el Magreb en general y en Túnez en particular: índices de paro alarmantes en una población bien formada, desafección social, distanciamiento y posturas contrarias a occidente y una vida plagada de conflictos internos sobre binomios como modernidad vs tradición, religión vs laicidad…

Evidentemente este es solo un acercamiento somero a algunas de las causas, pero no hay duda de que se trata de factores que han contribuido directamente al desarrollo de este fenómeno en Túnez.

ISG: En la actualidad, Túnez ha sufrido un repunte de la actividad de grupos islamistas radicales bien afines al grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o pertenecientes a la rama norteafricana del Estado Islámico, ¿qué medidas se están llevando a cabo desde el gobierno tunecino para frenar su avance?

S.A.: Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tunecino han tenido que adaptarse a una situación bien diferente de aquella a la que se enfrentaban hace un lustro. Cierto es que anteriormente se enfrentaban igualmente a una amenaza terrorista –recordemos el atentado en la sinagoga de la Ghraiba en Jerba o el Grupo Suleiman–, pero ahora se trata fenómeno mucho más complejo. Al igual que en el caso de España, que quizá nos resulte más cercano, las fuerzas de seguridad han pasado por un periodo de adaptación en los últimos años, lo mismo está ocurriendo en el seno de la seguridad tunecina. Por lo que respecta a las medidas adoptadas a lo largo de los últimos meses, Túnez ha tomado conciencia de la importancia de las nuevas técnicas en materia de obtención de inteligencia, hecho que queda patente, no solo a través del incremento de detenciones llevadas a cabo en el marco de acciones policiales antes de que diferentes células terroristas entren en acción, sino que también se han creado varios centros en diferentes ciudades del país para la formación de cuerpos en materia de investigación y obtención de inteligencia. Además, como parte de un plan de acción más amplio y adaptado a las necesidades de los tiempos, Túnez ha construido sinergias con diferentes países tanto de la región –Argelia y Marruecos– como de Europa. Asimismo, conscientes de las carencias evidenciadas en materia de seguridad y prevención a lo largo de los tres primeros años tras la revolución, Túnez también ha solicitado ayuda directa y en la actualidad dispone de planes de formación de cuerpos especiales que cuentan con la ayuda y la experiencia de segundos países con mayor veteranía. Por si esto fuera poco, casualidad o no del destino, ayer, día del terrible ataque terrorista, el pleno del parlamento tunecino se encontraba debatiendo sobre la nueva ley antiterrorista.

Realizadas las precisiones anteriores y con la debida distancia que debe tomarse para realizar un análisis aproximado de la situación securitaria de un país en pleno proceso de transición, considero que Túnez ha comprendido la complejidad y la imperiosa necesidad de enfrentarse al reto de reformar un aparato de seguridad heredado de un régimen autócrata pero con voluntad de convertirse, poco a poco, en un aparato moderno y que acabe por dejar de lado los no pocos automatismos heredados del pasado y que todavía evidencia. En mi humilde opinión, y a la vista de los datos, Túnez parece haber comprendido la importancia que radica en el continuo desarrollo de sus cuerpos de seguridad y en la colaboración con terceros –ya fuesen otros países u otras instituciones independientes– para enfrentarse con mayores garantías a una amenaza global.

ISG: El turismo es una fuerte baza de la economía de Túnez, de hecho, permite la corrección de los fuertes desequilibrios que de otra manera se generarían en su balanza. La inseguridad doméstica o regional, según indicaba el FMI en un informe en diciembre, puede ser el principal peligro por cómo afecta a este sector. ¿Se puede seguir considerando a Túnez, junto con Marruecos, como uno de los países más seguros del Magreb?

S.A.: Evidentemente, tras el ataque llevado a cabo ayer, Túnez sufrirá las consecuencias derivadas de las imágenes con occidentales víctimas de un ataque terrorista que darán la vuelta al mundo. Ahora bien, el reflejo de todo lo ocurrido podrá apreciarse en la ralentización del crecimiento de la industria del turismo y no tanto en un descenso drástico en la llegada de turistas. Es necesario mencionar que ya desde la Revolución Tunecina el número de turistas ha sido alarmantemente bajo y el descenso de visitantes en países como Túnez o Egipto ya ha repercutido positívamente en otros destinos con una oferta vacacional pareja como Marruecos o España, por poner un ejemplo.

Ahora bien, esperemos que las reacciones inmediatas como las cancelaciones de trayectos a Túnez por parte de algunas empresas turísticas hayan sido casos aislados; en caso contrario, la ya paupérrima situación del sector podría acabar dañando la economía tunecina de manera muy notable.

Sergio Altuna
Analista del Instituto de Seguridad Global
Investigador especializado en movimientos yihadistas e islam político en el Magreb